“Yo trabajo desde los ocho, así que creo que me representa”, reflexionó la cantante, haciendo referencia a que, en la interpretación popular, su apellido real remite a la acción de trabajar. De esta manera, aunque la estrategia de Vittori logró detener las llamadas inoportunas de madrugada, la esencia trabajadora de la pequeña que debutó hace décadas sigue intacta detrás de la letra «a» que hoy corona su prestigioso presente.