Una mujer tenía un cocodrilo en el balcón de su departamento

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Las autoridades de Hong Kong detuvieron a una mujer tras encontrar un cocodrilo de metro y medio en el balcón de su departamento. Esta alerta vecinal llevó a la Policía a descubrir y decomisar más de cien reptiles protegidos alojados en el interior de su vivienda.

Una mujer tenía un cocodrilo en el balcón de su departamento

El incidente comenzó cuando un hombre reportó la presencia de un reptil verde en el balcón de un edificio residencial ubicado en el distrito de Sham Shui Po. Tras una primera inspección, agentes policiales junto con personal del Departamento de Agricultura, Pesca y Conservación (AFCD) regresaron al domicilio, donde hallaron una gran cantidad de animales catalogados como especies amenazadas.

El cocodrilo que generó la alarma quedó bajo el cuidado de la Sociedad Protectora de Animales (SPCA) para someterse a radiografías y exámenes veterinarios preliminares; mientras tanto, el resto de la fauna intervenida fue entregada al AFCD para su inspección.

Este hallazgo, ocurrido en una zona densamente poblada, se suma a una reciente operación realizada el pasado 3 de marzo. En esa ocasión, inspectores irrumpieron en un edificio industrial de Kwai Chung, donde incautaron catorce reptiles en peligro de extinción y detuvieron a una persona que carecía de las licencias pertinentes.

Entre los animales decomisados en aquella intervención se encontraban especies estrictamente reguladas por la convención CITES, como iguanas de roca, tortugas cabezonas, pitones de sangre, lagartos monitor y otro cocodrilo.

Las autoridades recordaron que la posesión ilegal de estas especies es un delito grave en la excolonia británica, castigado con multas de hasta 10 millones de dólares hongkoneses (equivalentes a 1,2 millones de dólares estadounidenses) y penas de prisión de hasta diez años.

**Comercio ilegal**

Ante la reiteración de casos vinculados al comercio ilegal de fauna, Sam Inglis, director del Programa de Vida Silvestre de la Fundación ADM Capital, advirtió sobre importantes deficiencias regulatorias. Según Inglis, el cocodrilo hallado en Sham Shui Po probablemente proviene de la cría en cautiverio, vinculada al contrabando de huevos provenientes de granjas en Tailandia que abastecen el mercado local de mascotas exóticas.

El experto denunció que la ausencia de prohibiciones específicas sobre la crianza privada permite que esta actividad opere sin control hasta que los animales son abandonados o crecen demasiado. Actuar solo cuando estas especies ya representan un peligro supone exponer al público a un riesgo “inaceptable”.

Organizaciones conservacionistas promueven la creación de un registro público de propietarios de animales peligrosos, similar al que existe en el Reino Unido. “No sería mucho más intrusivo que las listas que el Ejecutivo de Hong Kong publicó durante la pandemia de COVID-19 entre 2019 y 2022”, señaló Inglis.

El especialista argumentó que “los vecinos tienen derecho a saber si conviven con fauna letal” y exigió una revisión normativa que restrinja su tenencia y mejore la coordinación para combatir de forma decidida el oscuro y extendido tráfico internacional de vida silvestre.

Agencia EFE
GML

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