Creó una huerta en su casa y ahora abastece a las despensas de Santa Inés

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o vine de la chacra, siempre trabajé en el campo. Vivo de plantar la tierra con paciencia y esfuerzo”, comenzó relatando Jaime Grzeca, colono de 49 años que se dedica exclusivamente a cultivar y cosechar productos naturales. Sus manos denotan constante sacrificio. Sus pasos, firmes y pausados, reflejan la tranquilidad con que transita el paso de los años en su campo.
Con su labor, Jaime se encarga de cubrir sus necesidades y mantener a su pequeño hijo (7), pero vive solo. El productor es oriundo de 25 de Mayo y actualmente reside en el barrio Las Calandrias, del paraje Santa Inés, alejado del tumulto y el ruido de la ciudad, “porque no hay nada más lindo que vivir en la tranquilidad de la chacra”, expresó.
El colono se dedica a cuidar y mantener aproximadamente una hectárea de cultivos. Desde vegetales y árboles frutales que crecen a la intemperie, hasta plantaciones cultivadas bajo invernadero que requieren tiempo de dedicación y cuidado. Esos productos que representan su sustento también lo convirtieron en un proveedor de Santa Inés. Jaime comercializa en las despensas lo que produce con sus manos en la tierra.
En diálogo con El Territorio, contó acerca del proceso de producción, cultivo y cosecha de sus plantaciones, ya que como vive solo, él se encarga de absolutamente todo el trabajo. “Me ayudo muchas veces con una máquina que me agiliza el proceso de ablandar la tierra. Pero los invernaderos, los pozos, el sistema de riego y sobre todo el cuidado, porque a las plantas hay que cuidarlas mucho y tenerles paciencia hasta que crezcan, lo hago todo solo”, manifestó Jaime, orgulloso de su sacrificio. “Vivo de esto y me dedico exclusivamente a plantar y cosechar mi trabajo. Esto es lo que sé hacer”, continuó.
Junto a Enrique Scromeda (68), un vecino al que Jaime le cedió un pedacito de su tierra para que también cultive productos, mantienen una gran variedad de vegetales y frutas que comercializan en despensas de Garupá. Incluso, en algunas ocasiones, se instalan con una mesita en Santa Helena y venden sus productos completamente naturales, “con eso paliamos la situación actual”, señaló el colono.
En la chacra cultivan repollo común y morado, lechuga, acelga, cebollita, perejil, morrones, apio tomate y pepino, que crecen tanto en invernadero como a la intemperie.
Además de los vegetales mencionados, Jaime cultiva una gran plantación de frutillas, “es una de las frutas más difíciles de plantar porque requiere de mucho cuidado, paciencia y sobre todo tiempo porque tarda más de cinco meses en cosecharse”, señaló el productor. A eso, se suman plantaciones de mandarina y naranja, que crecen abundantemente en esta época del año.
“Con este trabajo puedo mantener a mi hijo y, aunque a veces lo extraño, porque él vive en la zona urbana de Posadas junto a su mamá, sé que está bien y que no le falta nada, porque este trabajo me permite mandarlo a una escuela privada y porque todo mi esfuerzo es para que él viva bien”, se emocionó Jaime, comentando acerca de su pequeño hijo.
“Acá en la chacra siempre hay cosas para hacer, uno tiene mucho trabajo y vive entretenido. El que de verdad ama cultivar la tierra siempre tiene quehaceres”, agregó el productor.
“No uso químicos para mis cultivos, sino que trato de que mis plantaciones crezcan naturalmente, con abono. Además, la tierra acá es linda. Si encima uno cuida sus plantitas, tiene buenos resultados”, destacó Jaime y agregó: “Cuando vine a vivir aquí, hace unos quince años, todo era monte. Pero de a poco fui armando invernaderos y cuidando la tierra”.
“La chacra es muy sana. Si uno dedica tiempo y paciencia y si de verdad disfruta de esto, como yo, no le va a costar nada porque trabaja con gusto”, concluyó Jaime.

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