Oberá amaneció entre ramas caídas y techos levantados tras la tormenta
La lluvia empezó fuerte… pero lo que más se hizo sentir fue el viento. Ráfagas intensas, de esas que sacuden las chapas y hacen crujir los tirantes. En cuestión de minutos, distintos sectores de Oberá quedaron marcados por la tormenta.
Árboles caídos. Ramas enormes sobre la calzada. Calles cortadas. Y en varios barrios, techos de zinc que directamente volaron.
Las zonas más altas fueron las más castigadas. Allí el viento levantó techos completos, arrancando clavadores y tirantes como si fueran de papel. Según el relevamiento inicial, unas 20 viviendas sufrieron voladuras, en algunos casos totales. Detrás del número hay familias que pasaron la noche acomodando lo que quedó y tratando de resguardar lo poco que no se mojó.
Calles bloqueadas y trabajo contrarreloj
Apenas pasó el momento más crítico, el Área de Arbolado Urbano activó el protocolo de emergencia. Los equipos salieron a la calle casi de inmediato.
El trabajo fue intenso:
– corte y trozado de árboles desplomados
– despeje de calles bloqueadas
– retiro de ramas de gran porte
– limpieza preventiva en sectores donde cables eléctricos y de comunicación quedaron comprometidos
En varios puntos, los árboles cayeron desde propiedades privadas hacia la vía pública, lo que obligó a intervenir para liberar el tránsito y evitar riesgos mayores.
Mientras tanto, Defensa Civil recorría los barrios casa por casa, relevando daños y asistiendo a los vecinos.
Los barrios más afectados
Los mayores pedidos de ayuda llegaron desde Villa Barreyro, Sisten Vick, Molina, Villa Stemberg, barrio Ecológico, barrio Norte y el complejo 70 Viviendas de Punta Alta.
Allí el panorama se repetía: chapas retorcidas, tirantes sueltos y vecinos intentando rearmar lo básico. En muchos casos, los propios habitantes pudieron recolocar los techos de zinc con acompañamiento del personal municipal. Donde hizo falta, se evaluó la provisión de materiales para asegurar nuevamente las estructuras.
El operativo continúa
Este viernes los equipos municipales siguieron recorriendo los barrios. La prioridad es clara: que ninguna familia quede sin asistencia y que las calles recuperen la normalidad lo antes posible.
La tormenta pasó. Pero dejó su huella. Y ahora, como tantas veces, la ciudad enfrenta la tarea de ordenar, reparar y seguir adelante.
El fenómeno meteorológico impactó con mayor fuerza en los sectores elevados de la ciudad, donde el viento levantó completamente techos —principalmente de chapa de zinc— afectando tanto clavadores como tirantes, y generando situaciones de riesgo para las familias damnificadas.
Activación del protocolo de emergencia
Ante el escenario generado por el temporal, el Área de Arbolado Urbano activó de inmediato el protocolo de actuación para emergencias meteorológicas. Se convocó a los equipos operativos previstos para este tipo de contingencias extraordinarias, con el objetivo de brindar una respuesta rápida a los reclamos y denuncias vecinales.
Las tareas realizadas incluyeron:
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Despeje y apertura de calles obstruidas por árboles y ramas de gran porte.
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Corte y trozado de ejemplares colapsados.
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Intervenciones en propiedades privadas cuando los árboles caídos precipitaron sobre la calzada.
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Recolección de ramas menores.
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Despeje preventivo de líneas de tendido eléctrico y de comunicaciones afectadas.
Estas acciones permitieron restablecer progresivamente la circulación y reducir riesgos adicionales, especialmente en zonas donde los cables presentaban tensión o estaban comprometidos por la caída de vegetación.

