La producción y comercialización de carne de cerdo en Misiones encendió sus luces de alarma. Bajo la consigna informal pero drástica que resuena entre distribuidores y supermercadistas —«Nos están inundando de bondiola brasileña»—, el sector porcino local advierte sobre los severos efectos que provocan la masiva llegada de cortes desde el país vecino y el aumento del contrabando en la frontera.
Ricardo Saraceni, presidente de la Cooperativa Frigorífica de Alem (Cofra), sintetizó el cuadro con claridad: “El problema es que Brasil estornuda y nosotros nos engripamos”. La frase gráfica el impacto que la sobreoferta brasileña tiene de este lado del río, dinamizada por un fuerte desplome en los precios de origen y una brecha cambiaria que alienta el ingreso de mercadería importada.
Góndolas en desigualdad de condiciones
El trasfondo del fenómeno responde a un exceso de producción en Brasil provocado por la caída de algunos de sus mercados internacionales. Esto obligó a sus productores a rematar el excedente en plazas cercanas. Mientras que en enero el kilo de capón en Brasil cotizaba cerca de los 9 reales, semanas atrás llegó a perforar el piso de los 5 reales (actualmente recuperado entre 5,60 y 5,70 reales).
los precios en Supermercados de brasil venden el kilo de cerdo entre 2.300 a 3.500 pesos
en tanto aca en Misiones esta entre 6.500 a 7.500 el kilo
Esa diferencia de costos repercute con fuerza en los comercios misioneros:
| Producto | Origen / Estado | Precio promedio por kilo |
| Bondiola de cerdo | Misiones (Fresca) | ~$14.000 |
| Bondiola de cerdo | Brasil (Congelada) | ~$8.000 |
La brecha, de casi un 40%, no solo se da en la bondiola, sino también en cortes como costilla, carré, solomillo y en un número creciente de embutidos y chacinados procesados.
A esta coyuntura se suma la evolución del dólar en el último año, cuyo ritmo por debajo de la inflación minó la competitividad local. “Un tipo de cambio que no acompaña la inflación favorece la importación”, remarcó Saraceni, al señalar que mantener la producción formal se vuelve cada vez más costoso en dólares mientras que los insumos y el alimento (un cerdo en engorde consume cerca de 3 kilos diarios) no dan tregua.


